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Fatiga de Decisión: El Asesino Silencioso de la Productividad B2B

5/20/2026

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Muchas empresas B2B no pierden productividad porque su gente sea floja. La pierden porque obligan a sus equipos y clientes a tomar demasiadas decisiones inútiles todos los días.
Y luego, con una seriedad admirable, compran otra herramienta de productividad.
Claro. Porque nada resuelve mejor el exceso de complejidad que agregar otro dashboard, otro flujo de aprobación y otra reunión de “alineación”.

La fatiga de decisión es uno de los enemigos más discretos del rendimiento empresarial. No hace ruido. No explota. No aparece en el balance general con una línea que diga: “pérdidas por cansancio cognitivo corporativo”.

Pero está ahí.
En ventas lentas.
En propuestas que nadie aprueba.
En clientes que desaparecen.
En equipos que postergan.
En líderes que revisan todo.
En comités que matan oportunidades por sobredosis de análisis.

Qué es la fatiga de decisión
La fatiga de decisión ocurre cuando una persona pierde calidad, velocidad o claridad mental después de tomar demasiadas decisiones.
En B2B, esto es especialmente peligroso porque casi nada se decide solo.
Una compra pasa por:
  • Usuario final.
  • Jefe de área.
  • Finanzas.
  • Legal.
  • Compras.
  • Tecnología.
  • Dirección.
  • Comité.
  • El señor que “solo quiere revisar una cosita”.
Resultado: nadie dice que no.
Pero tampoco nadie dice que sí.
La operación se llena de decisiones pequeñas, medianas y absurdamente repetidas. Y cada una consume energía mental.

El B2B moderno está diseñado para cansar
El cliente B2B ya llega saturado.
Tiene correos sin responder.
Reuniones encadenadas.
Presión por resultados.
Miedo a equivocarse.
Jefes opinando.
Proveedores insistiendo.
Datos contradictorios.
Y una bandeja de entrada que parece zona de guerra.
Entonces aparece tu empresa con una propuesta de 38 páginas, tres opciones de pricing, cinco anexos técnicos y una llamada de seguimiento para “aclarar dudas”.
Qué generoso. Le diste más trabajo.

El problema
Muchas marcas B2B creen que dar más información ayuda a vender.
No siempre.
A veces, dar más información solo traslada el esfuerzo mental al cliente.
Y cuando decidir exige demasiado esfuerzo, el cliente posterga.
No porque no le interese.
No porque no tenga presupuesto.
No porque tu solución sea mala.
Posterga porque decidir se volvió pesado.

La productividad B2B muere en microdecisiones
La fatiga de decisión no siempre aparece en grandes elecciones estratégicas.
Aparece en cosas pequeñas:
  • ¿Qué proveedor comparamos primero?
  • ¿Qué propuesta revisamos?
  • ¿A quién copiamos en el correo?
  • ¿Qué versión del documento es la final?
  • ¿Qué paquete conviene?
  • ¿Quién aprueba esto?
  • ¿Qué criterio usamos para decidir?
  • ¿Cuándo lo volvemos a revisar?
  • ¿Qué pasa si elegimos mal?
Cada pregunta parece razonable.
Todas juntas se convierten en fricción.
Y la fricción es enemiga directa de la conversión, la productividad y la velocidad comercial.

El exceso de opciones no empodera: paraliza
En teoría, más opciones significan más libertad.
En la práctica, demasiadas opciones generan duda.
Esto es muy común en empresas B2B que quieren parecer flexibles:
“Podemos hacerlo de varias formas.”
“Tenemos diferentes modelos.”
“Hay múltiples alternativas.”
“Todo depende de lo que necesiten.”
Traducción para el cliente:
“Ahora te toca pensar más.”
La flexibilidad sin estructura no se percibe como valor. Se percibe como trabajo.

Mejor enfoque 
No presentes diez caminos.
Presenta tres:
  1. Opción básica: para resolver lo urgente.
  2. Opción estratégica: para resolver el problema de fondo.
  3. Opción premium: para acelerar resultados y reducir riesgo.
Eso ordena la decisión.
El cliente no necesita infinitas posibilidades. Necesita claridad para avanzar.

La fatiga de decisión dentro del equipo comercial
No solo el cliente se cansa. También tu equipo.
Un vendedor B2B toma decisiones todo el día:
  • ¿A qué lead priorizo?
  • ¿Qué mensaje envío?
  • ¿Cuándo hago seguimiento?
  • ¿Qué objeción ataco primero?
  • ¿Qué descuento puedo ofrecer?
  • ¿Qué caso de éxito comparto?
  • ¿Qué oportunidad es real y cuál es teatro corporativo?
  • ¿Escalo esto o espero?

Si no hay sistema, el vendedor decide desde la intuición, el cansancio o la presión del mes.
Ahí empiezan los errores:
  • Seguimientos genéricos.
  • Descuentos innecesarios.
  • Mala calificación de prospectos.
  • Propuestas hechas a clientes que no van a comprar.
  • Pérdida de tiempo en oportunidades muertas.
  • Mensajes improvisados.
  • Cierres forzados.

Y luego la dirección pregunta: “¿Por qué bajó la productividad?”
Porque el equipo está gastando energía mental en decisiones que deberían estar sistematizadas. Misterio resuelto.

El comité de compra: fábrica premium de fatiga
En B2B, rara vez vendes a una sola persona.
Vendes a un grupo.
Y cada persona tiene una preocupación distinta:
  • Finanzas quiere justificar el gasto.
  • Legal quiere evitar riesgos.
  • Tecnología quiere compatibilidad.
  • Operaciones quiere implementación simple.
  • Dirección quiere impacto.
  • El usuario final quiere que no le compliquen la vida.
  • Compras quiere comparar precios como si estuviera en mercado dominical.

Si tu mensaje no está segmentado, cada parte interesada tendrá que traducir tu valor por su cuenta.
Y eso cansa.

La solución
Crea materiales distintos para distintos decisores.
No todos necesitan la misma información.
  • Para dirección: impacto estratégico y retorno.
  • Para finanzas: costo, ahorro, riesgo y escenarios.
  • Para operaciones: implementación y carga de trabajo.
  • Para usuarios: facilidad, adopción y beneficios concretos.
  • Para legal: garantías, cumplimiento y límites.
  • Para compras: comparación clara y alcance.
Eso no es “hacer más documentos”.
Es reducir fricción cognitiva.

La indecisión también es una decisión
En B2B, el principal competidor muchas veces no es otra empresa.
Es el “sigamos como estamos”.
La inercia es cómoda.
El cambio exige energía.
La compra implica riesgo.
La implementación da pereza.
La aprobación consume tiempo.
Por eso, si tu propuesta no muestra claramente el costo de no decidir, el cliente puede quedarse quieto.
Y quedarse quieto se siente seguro.
Aunque sea caro.
Aunque sea ineficiente.
Aunque el problema siga creciendo en silencio como humedad corporativa.
​
El punto crítico
Tu marketing y tu venta deben responder:
¿Qué pierde el cliente si no decide ahora?
No con miedo barato.
Con consecuencias reales.
  • Tiempo perdido.
  • Costos ocultos.
  • Riesgo operativo.
  • Oportunidades no capturadas.
  • Clientes insatisfechos.
  • Ventas que no ocurren.
  • Equipo desgastado.
  • Ventaja competitiva que se erosiona.
Si el costo de no actuar no está claro, decidir parecerá opcional.
El contenido B2B también puede fatigar
Muchas empresas producen contenido para “educar” al cliente, pero terminan creando bibliotecas imposibles de digerir.
Whitepapers eternos.
Webinars de una hora sin punto.
Casos de éxito que parecen novelas administrativas.
Blogs llenos de jerga.
PDFs que nadie termina.
Educar no significa saturar.
Educar significa ayudar al cliente a pensar mejor, decidir mejor y avanzar con menos fricción.

Contenido que reduce fatiga
  • Comparativas simples.
  • Guías de decisión.
  • Checklists ejecutivos.
  • Calculadoras de ROI.
  • Casos de éxito breves.
  • Diagramas de proceso.
  • Resúmenes por rol.
  • Preguntas frecuentes honestas.
  • Recomendaciones claras.
El buen contenido B2B no presume inteligencia.
La organiza.

La estrategia basada en la personalidad reduce fricción
No todos los compradores se fatigan por las mismas razones.
Algunos necesitan datos.
Otros necesitan seguridad.
Otros necesitan velocidad.
Otros necesitan aprobación social.
Otros necesitan control.
Otros necesitan sentir que no están cometiendo un error político.
Aquí entra la estrategia basada en la personalidad.
Un comprador analítico se cansa cuando falta información concreta.
Un comprador ejecutivo se cansa cuando hay demasiado detalle.
Un comprador operativo se cansa cuando no entiende cómo se implementa.
Un comprador financiero se cansa cuando el ROI parece decorativo.
Un comprador inseguro se cansa cuando siente que será culpado si sale mal.

La misma propuesta puede ser clara para uno y agotadora para otro.
Por eso el marketing estratégico no comunica igual a todos.
Segmenta por motivación, riesgo percibido y estilo de decisión.

Cómo reducir la fatiga de decisión en ventas B2B1. Simplifica la arquitectura de la oferta
Tu oferta debe ser fácil de entender.
No necesariamente simple de ejecutar.
Pero sí simple de comprar.
Define claramente:
  • Qué problema resuelves.
  • Para quién.
  • En cuánto tiempo.
  • Con qué proceso.
  • Qué incluye.
  • Qué no incluye.
  • Qué resultado se espera.
  • Qué decisión debe tomar el cliente.
Si el cliente necesita tres reuniones solo para entender qué vendes, el problema no es el cliente.
Es tu oferta.

2. Diseña decisiones guiadas
No le tires opciones al cliente como quien lanza cartas sobre una mesa.
Guía.
Puedes decir:
“Por lo que hemos hablado, recomiendo la opción estratégica. La básica resolvería el síntoma, pero no el problema de fondo. La premium tendría sentido si quieren acelerar implementación en menos tiempo.”

Eso ayuda a decidir.
El cliente no busca solo información. Busca criterio.
Y si no le das criterio, te comparará por precio.

3. Reduce los puntos de aprobación
Revisa tu proceso interno.
¿Cuántas personas deben aprobar una propuesta?
¿Cuántos pasos tiene el flujo comercial?
¿Cuántas versiones del documento circulan?
¿Cuántas reuniones son realmente necesarias?
¿Cuántas decisiones podrían automatizarse?
Cada aprobación innecesaria es un peaje cognitivo.
Y los peajes, como sabemos, no suelen mejorar el humor de nadie.

4. Usa mensajes por etapa del proceso
No digas todo al principio.
En la primera conversación, el cliente necesita claridad del problema.
En la segunda, confianza en la solución.
En la tercera, reducción de riesgo.
En la propuesta, decisión concreta.
En el cierre, seguridad para avanzar.
El exceso de información temprana puede bloquear.
La información correcta en el momento correcto acelera.

5. Crea “próximos pasos” obvios
La frase “quedamos atentos” debería jubilarse con honores. Ya hizo suficiente daño.
Cada interacción B2B debe terminar con un siguiente paso claro:
  • Revisar propuesta el jueves.
  • Validar alcance con operaciones.
  • Enviar escenario financiero.
  • Agendar reunión con decisor.
  • Confirmar piloto.
  • Aprobar fase inicial.
  • Definir responsables.
Cuando el siguiente paso no está claro, la decisión se enfría.
Y una decisión fría rara vez se recalienta sola.

La productividad no se mejora solo trabajando más
Muchas empresas atacan la baja productividad con más presión.
Más reuniones.
Más reportes.
Más seguimiento.
Más supervisión.
Más urgencia.
Más “necesitamos mover esto”.
Pero si el problema es fatiga de decisión, agregar presión solo empeora el sistema.

La solución real está en diseñar mejor:
  • Procesos más claros.
  • Ofertas más comprensibles.
  • Roles mejor definidos.
  • Criterios de decisión explícitos.
  • Comunicación más segmentada.
  • Menos opciones inútiles.
  • Más recomendaciones ejecutivas.
La productividad B2B no mejora cuando todos corren más.
Mejora cuando todos deciden mejor.

El cliente cansado no compra, posterga
La fatiga de decisión es silenciosa porque no se presenta como rechazo.
Se presenta como:
  • “Lo estamos revisando.”
  • “Necesitamos verlo internamente.”
  • “Te avisamos.”
  • “Estamos comparando opciones.”
  • “Lo retomamos el próximo trimestre.”
  • “Ahora no es prioridad.”
A veces eso es cierto.
Muchas veces significa: “No tengo suficiente claridad, energía o seguridad para decidir.”
Tu trabajo no es empujar más. Tu trabajo es reducir carga mental.
Porque en B2B, vender no es solo persuadir.
Es facilitar una decisión compleja para personas ocupadas, cautelosas y políticamente expuestas.

El cliente no siempre compra la mejor solución.
Compra la que puede entender, justificar y aprobar con menor fricción.
Duro, pero rentable saberlo.

3 Acciones Ejecutivas
  1. Audita tu proceso comercial desde la carga mental del cliente.
    Identifica dónde lo obligas a pensar demasiado, comparar demasiado o decidir sin guía.
  2. Simplifica tu oferta en tres niveles claros.
    Básico, estratégico y premium. Cada uno debe tener propósito, alcance y recomendación específica.
  3. Crea materiales por decisor.
    Dirección, finanzas, operaciones, usuarios, legal y compras no necesitan el mismo mensaje. Necesitan claridad según su riesgo y motivación.
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Psicología del Cierre: La Delgada Línea Entre Persuadir y Hostigar

5/15/2026

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Muchos vendedores no están cerrando ventas. Están cansando prospectos hasta que el prospecto compra por agotamiento, desaparece o bloquea el número. Y luego le llaman “seguimiento comercial”. Qué elegante.
Cerrar no es presionar.
Cerrar no es perseguir.
Cerrar no es repetir “¿cómo vamos?” cada 48 horas como si eso fuera estrategia.
El cierre real ocurre cuando el cliente percibe que avanzar tiene más sentido que quedarse donde está. El hostigamiento ocurre cuando el vendedor necesita más la venta de lo que el cliente necesita la solución.
Ahí empieza el problema.

Cerrar no es empujar: es reducir fricción
La psicología del cierre se basa en entender cómo una persona toma decisiones bajo incertidumbre.
Un cliente no compra solo porque le gusta tu oferta. Compra cuando siente tres cosas:
  1. Confianza suficiente.
  2. Valor claro.
  3. Riesgo controlado.
Si una de esas tres falla, el cliente se frena.
El vendedor mediocre interpreta ese freno como falta de interés. Entonces presiona.
El vendedor estratégico lo interpreta como información. Entonces diagnostica.
Esa es la diferencia entre vender y hostigar.

La ansiedad del vendedor mata la venta
Muchos cierres se pierden no por objeciones reales, sino por ansiedad comercial.
El vendedor siente presión por cumplir cuota, pagar nómina, cerrar el mes o demostrar que “la reunión fue buena”. Entonces empieza a perseguir.
Mensajes como:
  • “¿Tuviste chance de revisar?”
  • “Solo dando seguimiento.”
  • “Quedo atento.”
  • “¿Alguna novedad?”
  • “¿Lo vemos hoy?”
  • “¿Seguimos interesados?”
El problema no es hacer seguimiento.
El problema es hacerlo sin aportar valor.

Cada contacto debe mover la decisión, no solo recordarle al cliente que existes.
Porque, seamos honestos, el cliente ya sabe que existes. El asunto es que todavía no está convencido.

Persuasión ética vs. presión incómoda
La persuasión ética ayuda al cliente a decidir mejor.
La presión incómoda busca que decida rápido para aliviar la ansiedad del vendedor.

Persuasión ética
  • Escucha antes de argumentar.
  • Hace preguntas inteligentes.
  • Explica consecuencias.
  • Presenta escenarios.
  • Respeta el ritmo del comprador.
  • Aclara riesgos y expectativas.
  • Recomienda incluso cuando no conviene vender.

Hostigamiento comercial
  • Insiste sin entender.
  • Repite beneficios genéricos.
  • Usa urgencia falsa.
  • Persigue por múltiples canales.
  • Ignora señales de incomodidad.
  • Confunde silencio con permiso para bombardear.
  • Hace sentir culpa al cliente por no responder.

La primera construye confianza.
La segunda construye bloqueo emocional.
Y a veces también bloqueo en WhatsApp. Bien merecido, por cierto.

El cierre empieza mucho antes del cierre
Un error clásico es pensar que el cierre ocurre al final de la conversación. No. El cierre empieza desde el primer contacto.

Cada interacción debe construir una microdecisión:
  • ¿Confío en esta persona?
  • ¿Entiende mi problema?
  • ¿Tiene criterio?
  • ¿Me está vendiendo o ayudando?
  • ¿Puede resolver esto mejor que otras opciones?
  • ¿El riesgo de avanzar es razonable?
  • ¿El costo de no actuar es mayor que el precio?
Cuando llegas al “cierre final”, el cliente ya decidió emocionalmente muchas cosas.
La firma solo formaliza una percepción que se construyó antes.

Por qué el cliente se resiste al cierre
Cuando un prospecto no avanza, no siempre significa que no quiere comprar.
Puede significar:
  • No entiende el valor.
  • No ve urgencia.
  • No confía del todo.
  • Tiene miedo de equivocarse.
  • Está comparando opciones.
  • No es el decisor real.
  • No tiene presupuesto.
  • No quiere admitir que el problema es más grande.
  • No le gusta sentirse presionado.
    ​
El vendedor junior escucha “lo estamos revisando” y responde con insistencia.
El vendedor senior escucha “lo estamos revisando” y pregunta:
“Perfecto. Para entender bien el proceso, ¿qué criterio están usando para tomar la decisión?”
Eso cambia la conversación.
No persigue. Investiga.
La pregunta que separa al profesional del desesperado
Cuando el cliente está indeciso, no necesitas rogar. Necesitas claridad.

Una buena pregunta de cierre sería:
“¿Qué tendría que estar claro para que tomes una decisión con confianza?”
Esa pregunta es poderosa porque no presiona. Abre el mapa mental del cliente.
Puede revelar:
  • Una duda técnica.
  • Un temor financiero.
  • Una comparación con otro proveedor.
  • Un problema interno.
  • Una falta de autoridad.
  • Una objeción no expresada.
El cierre no consiste en vencer al cliente. Consiste en identificar qué le impide avanzar.
Porque si no sabes qué lo frena, solo estás lanzando argumentos al aire.

La urgencia falsa destruye credibilidad
Una de las peores prácticas comerciales es fabricar urgencia.
“Esta oferta vence hoy.”
“Solo quedan dos cupos.”
“El precio sube mañana.”
“Necesito confirmación ya.”
A veces la urgencia es real. Perfecto. Comunícala.
Pero si es mentira, el cliente lo huele. Y cuando lo huele, tu marca pierde autoridad.
La urgencia ética se basa en consecuencias reales:
  • Fechas operativas.
  • Capacidad limitada.
  • Ventanas de implementación.
  • Cambios de precio justificados.
  • Costos de oportunidad.
  • Riesgos de postergar.
La urgencia manipuladora se basa en ansiedad artificial.
Y sí, puede cerrar una venta.
Pero también puede destruir una relación.
Negocio brillante: ganar una factura y perder confianza. MBA en miopía comercial.

El seguimiento debe tener estrategia, no desesperación
Un seguimiento profesional no dice simplemente:
“Hola, dando seguimiento.”
Eso aporta lo mismo que un florero en una reunión de crisis.
Un buen seguimiento debe incluir valor:
  • Un resumen de lo conversado.
  • Una respuesta a una objeción.
  • Un caso similar.
  • Un dato relevante.
  • Una recomendación.
  • Un siguiente paso claro.
  • Una fecha concreta para decidir.

Ejemplo:
“Hola, Carlos. Retomo nuestra conversación sobre la implementación. Me quedé pensando en tu preocupación sobre el tiempo del equipo. Por eso te propongo iniciar con una fase piloto de 30 días, con carga operativa reducida y medición semanal. ¿Tiene sentido revisar ese enfoque el jueves?”

Eso no hostiga.
Eso guía.

El cliente también necesita sentir control
Nadie quiere sentirse atrapado en una venta.
Cuando el vendedor presiona demasiado, activa resistencia psicológica. El cliente siente que pierde control y empieza a defender su libertad.

Por eso frases como estas funcionan mejor:
“No quiero empujarte a una decisión que no tenga sentido.”
“Mi objetivo es que tengas claridad, incluso si decides no avanzar.”
“Si esto no es prioridad ahora, prefiero que lo digamos claramente y retomemos cuando sea útil.”
Esto parece contraintuitivo, pero no lo es.
Cuando reduces presión, aumentas confianza.
Y cuando aumentas confianza, el cierre se vuelve más limpio.

El cierre elegante: pedir decisión sin mendigarla
Cerrar bien implica pedir una decisión. No hay que tenerle miedo.
El problema no es pedir el cierre. El problema es pedirlo sin haber construido valor.
Un cierre profesional puede sonar así:
“Con lo que revisamos, veo tres caminos: avanzar ahora, ajustar el alcance o pausar porque no es prioridad. ¿Cuál de los tres refleja mejor tu situación?”
Este tipo de cierre tiene tres ventajas:
  1. Da opciones reales.
  2. Respeta al cliente.
  3. Evita la zona gris eterna.
Porque la zona gris es carísima.
Para el vendedor, consume tiempo.
Para el cliente, mantiene una decisión abierta.
Para el negocio, bloquea recursos.
Cerrar también es ayudar al cliente a salir del limbo.

No todos los clientes deben ser cerrados
Aquí viene la parte que muchos equipos comerciales no quieren escuchar:
no todo prospecto merece seguimiento eterno.
Algunos no tienen presupuesto.
Algunos no tienen autoridad.
Algunos no tienen urgencia.
Algunos solo quieren información gratis.
Algunos usan tu propuesta para negociar con otro.
Algunos simplemente no encajan.
Y perseguir malos prospectos es una forma sofisticada de sabotear tus ventas reales.

Un buen sistema comercial debe calificar:
  • Dolor.
  • Presupuesto.
  • Autoridad.
  • Urgencia.
  • Encaje.
  • Capacidad de decisión.
  • Nivel de confianza.
  • Personalidad del comprador.
Aquí la estrategia basada en la personalidad importa muchísimo. Un cliente analítico necesita evidencia. Un cliente dominante necesita control. Un cliente relacional necesita confianza. Un cliente práctico necesita claridad y rapidez.
Si usas el mismo cierre para todos, no estás vendiendo. Estás recitando.

La diferencia clave: intención
La línea entre persuadir y hostigar está en la intención y en la lectura del contexto.
Persuadir es decir:
“Quiero ayudarte a tomar una mejor decisión.”
Hostigar es decir, aunque no lo admitas:
“Necesito que compres para resolver mi problema.”
El cliente siente la diferencia.
La siente en el tono.
La siente en la frecuencia.
La siente en el mensaje.
La siente en la falta de escucha.
La siente cuando el vendedor ya no conversa, solo empuja.
Y cuando el cliente siente que lo están empujando, se protege.

Conclusión: el cierre no debe oler a desesperación
​
La psicología del cierre no consiste en manipular al cliente hasta que diga sí.
Consiste en entender qué necesita para decidir con confianza.
Un cierre bien hecho:
  • Reduce dudas.
  • Ordena opciones.
  • Clarifica riesgos.
  • Muestra consecuencias.
  • Respeta tiempos.
  • Pide decisión.
  • Protege la relación.
Un mal cierre:
  • Presiona.
  • Culpa.
  • Persigue.
  • Inventa urgencia.
  • Repite mensajes vacíos.
  • Deteriora la marca.
  • Convierte al vendedor en ruido.
Vender no es hostigar con CRM.
Vender es liderar una decisión.
Y si tu cliente necesita esconderse de ti para pensar, no tienes un problema de cierre.
Tienes un problema de criterio comercial.

3 Acciones Ejecutivas
  1. Cambia el seguimiento vacío por seguimiento con valor.
    Cada contacto debe aportar claridad, evidencia, escenario o siguiente paso. Si solo vas a decir “quedo atento”, mejor quédate callado.
  2. Pregunta antes de presionar.
    Usa preguntas como: “¿Qué tendría que estar claro para que tomes una decisión con confianza?” El cierre empieza cuando entiendes la resistencia real.
  3. Define criterios para dejar de perseguir.
    No todo prospecto merece seguimiento infinito. Califica dolor, presupuesto, autoridad, urgencia y encaje antes de gastar energía comercial.
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¡Resuélvelo! un método simple para solucionar problemas

2/19/2018

 
Un libro que recomendamos y todos deberían leer es Resuélvelo (Problem Solving 101) de Ken Watanabe, es un libro donde aprenderás técnicas para encontrar soluciones rápidas y efectivas a los problemas que se presentan. Además te ayudará a encontrar maneras para tomar mejores decisiones.
Un libro que recomendamos y todos deberían leer es Resuélvelo (Problem Solving 101) de Ken Watanabe, es un libro donde aprenderás técnicas para encontrar soluciones rápidas y efectivas a los problemas que se presentan. Además te ayudará a encontrar maneras para tomar mejores decisiones.
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El libro te enseña un método simple para resolver los problemas y puede ser usado tanto en el mundo empresarial como el personal.

Aquí queremos compartir un fragmento de este método y así poder tener una noción básica de cómo solucionar problemas eficientemente y tomar desiciones más acertadas.
Primero debemos entender ¿Qué es resolver problemas?.
La solución de problemas es un proceso que se puede dividir en cuatro fases: 

  1. Comprender la situación actual
  2. Identificar la causa fundamental
  3. Elaborar un plan de acción eficaz
  4. Ejecutarlo hasta que el problema esté resuelto, haciendo modificaciones según sea necesario
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Antes de poder solucionar cualquier cosa, es preciso que comprendas que hay un problema. Una vez lo hayas hecho, tienes que pensar cuidadosamente en cómo podrías solucionarlo y las medidas necesarias para hacerlo. Esto es una combinación de pensar y actuar.
Un ejemplo es cuando un estudiante tiene calificaciones bajas en la escuela y debe hacer algo para solucionar este problemas, pero mucho no saben que hacer. Muchos entienden que tienen un problemas con las calificaciones pero no saben como solucionarlo y esperan que ocurra un milagro. Para poder tener éxito con solucionar el problema de las calificaciones, el estudiante deberá entender que tiene un problema y tratar de identificar la raíz de problema. Para ello debería preguntarse ¿En que materia me estoy equivocando? y al revisar todas las materias, puede ver que el problema es en matemáticas.
La siguiente pregunta es ¿En qué clase de preguntas me estoy equivocando?, para ello deberá dividir por categorías, como álgebra, fracciones, y geometría. Al comparar sus notas categoría por categoría, podrá descubrir donde esta la raíz del problema
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Al identificar la raíz del problema, el estudiante podrá entonces determinar que debe hacer para mejorar. para ello deberá listar una serie de posibles soluciones.

  1. Dedicar más tiempo al estudio a matemáticas?
  2. Mejorar la productividad cuando estudia?
  3. Las dos cosas?

Al listar las acciones que puede tomar, debe entonces determinar como podría hacerlo. Para aumentar el tiempo de estudio, podría decidir levantarse media hora antes o dedicar media hora, antes de irse a dormir, a practicar las soluciones de este tipo de problemas. Podría cambiar a un manual mejor, pedirle a sus maestro o compañeros que lo ayuden con los problemas que no entiende o mas difíciles, puede pedir a sus padres que contraten a un tutor privado.
A medida que vaya probando, el estudiante deberá realizar ajustes para lograr sus objetivos finales.
Como puedes ver, solucionar problemas no es complicado, Lo único que hay que hacer es comprender la situación, identificar la raíz, elaborar un plan eficaz y ejecutarlo. Incluso este método servirá a problemas grandes y complicados, si aprendes a dividirlo en problemas pequeños y manejables. Solo así podrás resolverlo.
Fuente: Libro - ¡Resuélvelo! Un método simple para solucionar problemas por Ken Watanabe

Pasos de un proceso de Benchmarking

8/31/2015

 
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5 errores que las Startups no pueden permitirse hacer!

8/21/2015

 
Evite los siguientes errores para mejorar sus probabilidades éxito:

1. Medir demanda incorrectamente: Antes de lanzar, debes probar la demanda de su producto o servicio con una amplia gama de personas que van a ser brutalmente honesto con usted.

2. Introducción de un concurrido mercado y sin una clara ventaja competitiva: Evaluar factores como el precio, el gusto, la decoración, la velocidad de servicio, etc., para determinar cómo va a establecer su negocio de forma diferenciada.

3. Presupuesto innadecuado o incorrecto: Elaborar una lista detallada de los costes empresariales directos junto con sus gastos de vida, que deberán ser objeto hasta que su compañía este cifras en negro. Subcapitalización es una razón superior para el fracaso empresarial.

4. Falta de ejecutar bien las tareas críticas: Identifique todas las funciones clave (ventas, marketing, contabilidad, etc.) y asignar la mejor persona para cada uno. Cada tarea crítica, por muy poco atractiva, debe ser ejecutado; usted irá a la quiebra tan rápido por no pagar los impuestos federales sobre la nómina como por no cerrar las ventas.

5. No crear la empresa para la rentabilidad: Defina su modelo de utilidad. ¿Cuál es su margen bruto en las ventas?, ¿Su margen neto?, ¿Cuántas ventas se necesita para alcanzar el equilibrio?, ¿Cómo superar el peor de los casos?, Controle sus números cruciales; si usted ve un descenso, tomar acciones correctivas.
El encanto de ser su propio jefe viene con un gran riesgo. Alrededor del 50% de todas las pequeñas empresas fracasan dentro de cinco años, según los informes de Administración de Pequeños Negocios.
Artículo por: Chuck Pistor, CEO of Miracle Method

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6 pasos para el éxito en Social Media

2/14/2014

 
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Ganar visibilidad, atraer a antiguos y nuevos clientes son dos de los objetivos principales de Social Media y ambos están muy relacionados. Si tu gestión es buena, puede llegar a ser muy efectiva la decisión de enfocarte en el área digital para promover tu negocio.  

Insistiremos si en que la estrategia digital es más que una página de Facebook y una cuenta en Twitter. Es una estrategia de marketing y además es combinada. Eso sí, ya no cabe la antigua pregunta de si era o no adecuada para tu empresa. El que no está visible digitalmente, no existe y lo sabes.


Define tus objetivos. Antes de partir pregúntate por qué quieres apuntar  a Social Media. En base a eso podrás diseñar la estrategia.

Comienza con lo mínimo.  Lo de siempre. No uses todas las redes, sino sólo aquella que puedan servir a tu empresa y a tus objetivos. Una empresa que vende productos puede funcionar bien en Facebook mostrando lo que ofrece, sin embargo LinkedIn sólo servirá para establecer contacto con otras empresas.

Prepárate para los imprevistos. Ten claro que no todos adorarán tu marca. Algunos incluso pueden haber tenido malas experiencias con ella. Prepárate para cualquier comentario, el que no deberá ser respondido con agresividad sino desde un punto de vista lo más ecuánime posible.

Aprende de tu audiencia. Conócelos, pregunta, “escucha”. Sólo así sabrás de sus verdaderas necesidades. Enfócate en los detalles para comprender qué piensan.

Sè paciente. Es claro que no todo será rosas. Por ello, es necesario tener paciencia y a la hora de responder un comentario o un post, no tomarlo como algo personal.

Comparte más allá de la promoción. Al hablar de Social Media, es obvio que nos referimos a comunidades y redes sociales. Lo que implica también blogs, sitios web, foros, etc. El objetivo de compartir con la comunidad tiene que ir más allá de la promoción de tus productos. Todos los temas pueden ser tratados si se hace con respeto.



Fuente: http://www.merca20.com/

Articulo escrito por: Giorgio Bolfino 
Sigue en twitter a @giorgiobolfino

Marketing Revolution

8/11/2013

 
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Arriésgate!
Siempre es mejor hacer algo que No hacer nada.
Cada vez que haces algo tienes la posibilidad de lograr algo, sino haces nada tienes la posibilidad de lograr NADA.

Se ágil!
Tienes que actuar rápido pero haciendo las cosas bien. Revisa tus procesos para determinar los tiempos y tratar de agilizarlos. Hay que ser eficientes y efectivos. Busca la forma más fácil de hacer las cosas bien.

Enfócate y sé el mejor en algo, no en todo!

Hay una frase muy conocida "El que mucho abarca poco aprieta". Muchas empresas fracasan en el intento de caerles bien a todos, tienen productos para todo el mundo y cambian de enfoque cada semana. Esto solo enreda al cliente y este termina tomando la opción más sencilla, irse a la competencia que tiene todo más fácil, más claro y más enfocado.

Se honesto y creíble!
Objetivo de Marketing es hacer que el cliente compre tus productos, es por ello que debes ser sincero, ir al grano, ser claro y sencillo.
Hay muchas empresas que utilizan las letras pequeñas para explicar "las verdades" del producto pero en realidad son tan confusos que se requiere una maestría para poder entender cómo funciona. Esto afecta tu credibilidad.
Es una gran ventaja tener clientes que adquieran tus productos porque confían y entienden.

Comunica pero no abrumes!
Es importante que comuniques lo que vendes. Hazlo de una manera fácil, clara y honesta. Igualmente hazlo sin empalagar y de la manera más efectiva. Una vez en el cine, en el estreno de una película infantil súper famosa, pasaron 4 veces un anuncio de una tarjeta de crédito. Crees que los niños estaban felices de ver el anuncio 4 veces?, Crees que los padres estábamos felices de ver el anuncio 4 veces?, la verdad fue un gran error, molesto a todos ya que los niños de la función estaban ansiosos de ver la película. Hubiera sido un gran éxito si la hubieran pasado solo 1 vez.

No te preocupes en equivocarte!
Si haces algo y te sale mal, entonces párate, anota lo aprendido y cambia el rumbo. Está bien que te equivoques ya que de allí aprendes mucho. Lo importante es mejorar continuamente, ser innovador, ser creativo y sincero.

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